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*Update Colombia: 800 mil nuevos pobres extremos*

La caída de los ingresos probablemente cambiará la dieta de los hogares
latinoamericanos. Por la crisis, se remplazarán alimentos más nutritivos
por unos alimentos de bajo costo con mayor contenido de grasas saturadas o
azúcar.
Según el último informe de la FAO de Naciones Unidas, titulado “cómo evitar
que la crisis del covid-19 se transforme en una crisis alimentaria”, se
evidencia un panorama complicado para algunos países de la región. La caída
de los ingresos probablemente cambiará la dieta de los hogares. En esta
circunstancia, se remplazarían alimentos más nutritivos como los lácteos,
frutas, verduras, pescados y mariscos por unos alimentos de bajo costo con
mayor contenido de grasas saturadas o azúcar. Esta situación agravará la
desigualdad nutricional que venía teniendo la región en los últimos meses.
Los hogares de bajos ingresos consumen más granos, panes y cereales y menos
lácteos, carnes y huevos como si lo hacen los hogares de mayores ingresos.
La recesión económica aumentara la pobreza, el hambre y otras formas de
inseguridad alimentaria, especialmente en países que cuentan con redes de
protección social muy débiles.
Julio Berdegué, quien es subdirector general y representante Regional para
América Latina y el Caribe de la Organización de la Naciones Unidas para
Alimentación y la Agricultura (FAO), dijo que América Latina “está a
puertas de una situación, donde habrá un incremento significativo en los
índices de hambre”, mencionando puntualmente el caso de Colombia, donde
“antes de la pandemia vivían 2,4 millones de personas en condiciones de
hambre”. La CEPAL proyecta que la extrema pobreza en ese país podría
aumentar en 800 mil personas, incrementando la inseguridad alimentaria;
personas que dejan de comer uno o más días.
El Representante le recomendó “a los gobiernos de América Latina, entregar
a las familias en extrema pobreza un bono contra el hambre”, para poder
contrarrestar las consecuencias del COVID-19 en la región. “Acabar con la
pobreza para 2030 es un sueño que se desvanece”, dice la ONU.
La economista y exministra Cecilia López indicó que “el Gobierno se demoró
en entender que además de la pobreza teníamos una población vulnerable del
39 % y nunca llegó a ella”. La solución que varios economistas plantean se
orienta en los empleos de emergencia que, según López, “permiten dar
ingresos y resuelve el problema de tener recursos para poder alimentarse”.
Así mismo cree que “el gobierno nacional debe fortalecer el mercado de los
campesinos”, “descentralizando lo centros de abastecimiento de comida, para
que halla un mejor control de la pandemia”, favoreciendo la economía de los
agricultores colombianos.

*Fuente: Semana.com*

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