La desigualdad salarial en Brasil llegó a su mayor nivel desde que se empezó a llevar registro nacional de la estadística en 2012, reflejando una desaceleración económica que ha afectado enormemente a los pobres: El ingreso mensual del 1% más rico de la población brasileña alcanzó el equivalente a 33,8 veces lo obtenido por el 50% más pobre.
El 10% de la población con los mayores ingresos poseía, el 43,1% de la masa de ingresos totales. En el otro extremo, el 10% más pobre tenía solo el 0,8% de ingresos. Brasil sufrió una devastadora recesión en 2015 y 2016 que provocó que el desempleo subiera a dos dígitos. Desde entonces, el crecimiento sólo ha promediado un poco por arriba del 1%, muy distante de la robusta actividad durante el auge mundial del precio de las materias primas de la década previa.
La diferencia entre los ingresos obtenidos por el 1% más rico y el 50% más pobre el año pasado es un récord en la serie histórica del sistema de estadísticas nacional.
La desigualdad ha aumentado porque el ingreso real de la mitad más pobre ha disminuido o aumentado mucho menos que el más rico, especialmente en los últimos años.
También ha habido una disminución en el total de hogares que reciben el subsidio Bolsa Familia de 15.9% en el total del país en 2012 a 13.7% en 2018.

*Fuente Associated Press (AP)*

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