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Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que el 5,7% de su población estará en la pobreza extrema en 2030 en el escenario más optimista, mientras que el más pesimista sería 11,9%. El coronavirus transformó el sombrío horizonte económico en América Latina en el peor en más medio siglo, como recuerda el Fondo Monetario Internacional (FMI). La Cepal se sumó al pesimismo sobre el golpe que va a hacer en una región siempre expuesta a los vaivenes de las materias primas, la manufactura, el turismo y las remesas. El choque será especialmente fuerte en una métrica clave del desarrollo social: la pobreza extrema. Según las cifras del organismo, si el avance de la pandemia provocase una caída del 5% en el ingreso medio de la población activa, el número de latinoamericanos en pobreza extrema pasaría de los 67,5 millones actuales a 82 millones. Si la merma de ingresos para la población económicamente activa fuese del 10%, esa cifra se dispararía hasta los 90 millones de personas. En el nuevo escenario, los cálculos más optimistas (que contemplan una reducción de la desigualdad del 1,5% y un aumento del PIB por habitante del 5%) apuntan a una pobreza extrema en el entorno del 2,9% en 2030; y en el más pesimista (con crecimiento per cápita del 1%), ligeramente inferior al 9%. Hoy el cálculo más optimista apunta a una pobreza extrema del 5,7% de la población en 2030 y en el más pesimista, el 11,9%.

*Fuente: CEPAL de ONU*

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