El 9% de la población de El Salvador, Guatemala y Honduras vive en Estados Unidos -tres millones de personas-, y el 60% de ellas lo hace de manera irregular, según el estudio del BID “Tras los pasos del migrante: perspectivas y experiencias de la migración de El Salvador, Guatemala y Honduras en Estados Unidos”.
El perfil del migrante reciente de estos tres países centroamericanos en EE.UU. es una persona joven, con una alta incidencia de población indígena (15%) que, aunque inicialmente se plantea la migración de forma temporal, una vez en el país de acogida quiere permanecer en éste.
Su nivel educativo es bajo en comparación con otros migrantes en Estados Unidos, pero alto en comparación con su país de origen. Está integrado económicamente en el país (80%), ahorra (50%) y paga impuestos (60%).
La búsqueda de oportunidades económicas (74%), la reunificación familiar (43%) y la violencia (41%) son las principales causas de migración. En este sentido, el flujo migratorio probablemente continúe, especialmente el relacionado con la reunificación familiar, lo que sigue haciendo lucrativo y angular el tráfico de personas por medio de “coyotes”, un servicio por el que pueden pagar entre US$ 4.000 y US$ 8.000 y al que los migrantes acceden mediante la ayuda de familiares (45%), préstamos (40%) o ahorros (11%).
El estudio concluye que resulta necesario generar empleos de calidad para lograr un mayor arraigo, así como expandir las redes de protección social a fin de mejorar la calidad de vida de las personas en sus países.

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo

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