Con el objetivo de canalizar recursos hacia Colombia y el resto de Estados vecinos que reciben la emigración de Venezuela, la Comisión Europea, la ONUpara los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones celebraron una Conferencia Internacional de Solidaridad. Tanto Europa como Naciones Unidas temen que varios países cierren sus fronteras al paso de venezolanos, lo que podría agravar la situación interna de Venezuela y dejar a muchas de las personas que emigran sin laprotección necesaria, expuestos a redes de paso ilegal.
Más de 4,5 millones de venezolanos han salido ya del país y el 80% se ha quedado en la región: Ecuador (con 300.000 venezolanos en su territorio), Perú (800.000) y Chile (290.000) han endurecido recientemente los requisitos para permitir la entrada de venezolanos. Pero la fuga continúa y se extiende hacia otros países latinoamericanos: personas que cruzan a pie o en autobús de Venezuela a Brasil vuelan después a Argentina (donde hay 130.000 venezolanos).
La crisis migratoria es la mayor vivida por Latinoamérica en la historia reciente y la segunda mayor del mundo en estos momentos, solo por detrás de Siria.
Solo las llegadas a Colombia, 1,4 millones, superan con creces la crisis migratoria de 2015 que colocó contra las cuerdas al Gobierno alemán, tensionó la Unión Europea y provocó la reintroducción de controles fronterizos entre varios socios de la zona Schengen.
En los países que rodean a Venezuela, el riesgo de una reacción contra emigrantes y refugiados también es cada vez más evidente. Necesidades básicas como la sanidad, la educación o la vivienda están saturadas en las zonas donde se concentra la migración. “La atención en salud a migrantes venezolanos creció de 125 casos en 2014 a casi 25.000 en 2017 y a más de 18.000 atenciones en los primeros meses de 2018”, señala un informe del Banco Mundial sobre el impacto de la migración venezolana en Colombia, en base a datos de las autoridades colombianas.

*Fuente: El País de Madrid*

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